Ori and the Will of the Wisps, impresiones y avance

Ori and the Will of the Wisps desplegará toda su belleza el 11 de marzo, en exclusiva para Xbox One y Windows 10. En un reciente viaje hemos podido jugar sus primeras horas. Moon Studios parece haberse superado añadiendo un genial sistema de combate a la fórmula original de metroidvania plataformero, melancólico y melódico. Nos va a dejar los ojos como platos o, mejor dicho, como los de un búho…

Ori and the Will of the Wisps es uno de los juegos más esperados de 2020 y, a sólo dos semanas de su estreno, previsto para el 11 de marzo en Xbox One y Windows 10, hemos podido probar un avance de sus primeras horas, en una versión definitiva que ya contaba con la traducción al castellano.

Fue en una presentación celebrada en Londres, en la que también pudimos hablar con el productor Daniel Smith, que nos desgranó las principales novedades de esta secuela de Ori and the Blind Forest, uno de los mejores metroidvanias no sólo de esta generación, sino de la historia.

Como curiosidad, el equipo de desarrollo se ha cuadruplicado respecto a la primera parte. Si entonces participaron unas veinte personas, esta vez han sido ochenta. Eso sí, se ha mantenido la particular filosofía de trabajo artesanal e indie de Moon Studios, que, más allá de que fuera fundado por Thomas Mahler en Viena, no cuenta con unas oficinas físicas como tal, sino que sus distintos miembros están desperdigados por todo el planeta, trabajando desde sus respectivas casas. Daniel Smith bromeó con esto asegurando que es una suerte de “paz mundial a través del desarrollo de videojuegos” y que, desde el punto de vista de la producción, hace que siempre haya despierto alguien involucrado en el proyecto.

La cría rompe el cascarón

La historia entroncará directamente con el desenlace de la primera entrega, con Ori, Gumo y Naru guiando y enseñando a volar a Ku, un pequeño búho recién nacido que será hijo del ‘villano’ Kuro. Pronto, se desatará una tormenta que les separará, por lo que, al menos en los primeros compases, el objetivo de Ori será ir en busca del pequeño e indefenso Ku.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

No obstante, parece que el marco general será más amplio que eso y nos obligará a rebuscar en el pasado, viajando más allá de los límites del bosque de Nibel. Por cierto, por si os lo preguntáis, al principio del juego, aparece la traducción que se ha hecho del título del juego: “Ori y la voluntad de los fuegos fatuos”. Obviamente, la clave de todo estará en esos fuegos, sean lo que sean…

Como en el original, habrá una narración en off a cargo de la voz del bosque, que, en una lengua desconocida, irá dando pequeñas y alegóricas pistas de lo que sucede en pantalla. Además, en esta ocasión, habrá más personajes secundarios que contribuirán a hilvanar el guión.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

Otro aspecto que se mantendrá es el mimado equilibrio entre alegría y tristeza, entre ternura y melancolía, entre esperanza y pesadumbre, inspirado por las películas de Hayao Miyazaki o por clásicos de Disney como El Rey León. Así, aspectos como las criaturas fantásticas, el amor o la familia seguirán siendo capitales y estarán dispuestos para enternecernos y hacernos soltar la lagrimilla.

Un Ori peleonero

Ori and the Will of the Wisps mantendrá la fórmula de metroidvania de su predecesor, con enormes escenarios 2D cuyas secciones se irán abriendo progresivamente a medida que obtengamos las habilidades necesarias. Pero Moon Studios no se ha limitado al típico ‘más de lo mismo’, sino que le ha dado una vuelta de tuerca al concepto para hacerlo aún más versátil, fluido y profundo.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

La novedad más significativa, que pudimos comprobar ya desde los primeros minutos de juego, es la importancia que tiene ahora el combate, bastante similar al de otro aclamado metroidvania indie como es Hollow Knight. En la primera entrega, los ataques eran semiautomáticos, gracias a la llama de espíritu que rodeaba a Ori. En cambio, en esta secuela, dispondremos de multitud de armas de manejo absolutamente manual.

Es el caso del filo espiritual, una espada pensada para el cuerpo a cuerpo, o el arco espiritual, que permitirá disparar flechas a distancia. Lejos de ser un machacabotones simplón, el control es muy satisfactorio y obliga a cambiar de armas continuamente (podremos equipar hasta tres a la vez) y a afinar la puntería para acabar con los enemigos. Por ejemplo, el filo espiritual permite atacar en cualquier dirección, tanto en tierra como en al aire.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

Otra novedad directamente relacionada con el auge de los combates serán los jefes finales, que eran prácticamente inexistentes en el primer juego, más allá de las huidas desesperadas hacia delante. Esta vez, el diminuto Ori tendrá que plantar cara y derrotar a un buen número de monstruos descomunales, como un lobo, un escarabajo, una araña, un águila o un gusano. Según nos comentó Daniel Smith, Shadow of the Colossus ha sido la principal fuente de inspiración para su diseño.

Por supuesto, el plataformeo seguirá siendo pieza central de la experiencia, tanto para explorar como para combinarlo con los combates. Así, dispondremos de salto simple y doble, así como de un impulso para proyectarnos en el aire. Igualmente, podremos planear (imaginamos que Ku tendrá mucho que decir en esto avanzada la aventura) o cavar por superficies porosas para salir propulsados a toda velocidad. Y tampoco faltarán los puzles, que jugarán con los elementos del entorno.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

Una de las señas de identidad de Ori and the Blind Forest era su exacerbada dificultad, y esta secuela mantendrá esa línea, pero Moon Studios ha introducido varios cambios para que la fórmula se adapte a todos los públicos y no resulte frustrante. Para empezar, se podrá elegir entre tres niveles de dificultad, que afectarán a aspectos como el daño que hacen los enemigos.

En segundo lugar, se ha eliminado el sistema de generación manual de puntos de control, que podía jugarnos malas pasadas y hacer que tuviéramos que repetir largas secciones si se nos había olvidado guardar y moríamos. Ahora, los checkpoints se generan automáticamente y con frecuencia. Finalmente, si nos atascamos en un jefe, podremos abortar la misión e irnos a explorar en busca de mejoras o de luz espiritual con la que adquirir nuevo equipo o mejorar el que ya tengamos.

Motivos para ir y volver

La rejugabilidad promete ser otro de los puntos fuertes del juego. Por un lado, la propia filosofía de metroidvania hará que los escenarios estén plagados de coleccionables que no será obligatorio coger, pero que sí nos facilitarán mucho las cosas. Es el caso de los orbes de vida y de energía, o de la luz espiritual con la que adquirir objetos y habilidades secundarias, que, por ejemplo, reducirán el daño recibido, permitirán absorber luz a distancia… Asimismo, habrá misiones secundarias al margen de la historia. Una de las que pudimos ver mientras jugábamos consistía en encontrar un colmillo de lobo para un renacuajo que quería hacerse el chulo.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

Por otro lado, se han introducido varios submodos dentro de la propia aventura: las carreras espirituales y los santuarios de combate. Las primeras, enfocadas al plataformeo, serán pruebas de velocidad en las que habrá que superar intrincados escenarios a toda velocidad, con el añadido de que habrá marcadores online y fantasmas de otros jugadores, para que nos piquemos con ellos. Las segundas, en cambio, estarán dedicadas al combate y consistirán en derrotar a oleadas de enemigos de creciente agresividad.

Un deleite sensorial

En lo visual, Ori and the Will of the Wisps será un juego excelso, tan bello como emotivo, a la altura de las mejores películas de animación. Los personajes tendrán un aspecto y unas animaciones soberbias (mucho ojo al entrañable Ku), con la peculiaridad de que, en esta ocasión, más allá del desarrollo bidimensional, absolutamente todo ha sido dibujado en 3D, según nos comentó el productor Daniel Smith. En cuanto a los escenarios, volverán a copar el 99% de la pantalla, con coloridos paisajes que serán aún más variados que los de la primera entrega. Pocos juegos más bonitos, por no decir ninguno, han visto nuestros ojos.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

El colofón lo pondrá la emotiva banda sonora, que apunta aún más alto que la de 2015, una de las mejores de esta generación. Baste con decir que, nada más pulsar Start, lo primero que nos llamó la atención fue la melodía que sonaba ya en los primeros segundos de aventura. Las melancólicas partituras han vuelto a ser compuestas por Gareth Coker, pero se ha aumentado hasta 72 el número de temas, que, además, han sido interpretados por una orquesta el doble de grande que la del original y por un coro, sin tener que usar voces sintetizadas. Se os pondrán los pelos como escarpias con sus trascendentales temas.

Fijaos si es importante la BSO para Moon Studios que, durante todo el tiempo que duró la presentación a la que asistimos en Londres, estuvo sonando en la sala una de sus melodías. En concreto, era una con reminiscencias de The Legend of Zelda. En los últimos años, no resulta demasiado habitual que una melodía de un juego se nos quede grabada a fuego, pero Ori and the Blind Forest lo consiguió y su secuela también está llamada a alcanzar tal logro. Si queréis saber más cosas sobre la música, no os perdáis el artículo de curiosidades que hemos publicado hoy mismo.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

Honores de juego grande

El juego se pondrá a la venta para Xbox One y Windows 10 (no así en Switch, para la cual no ha sido anunciado) el 11 de marzo, exactamente cinco años después que el anterior, que se estrenó el mismo día del año 2015. Por aquel entonces, los que aún estamos apegados al formato físico nos quedamos con la espinita clavada de que no hubiera una edición ‘palpable’, al menos para el mercado europeo (los norteamericanos sí pudieron disfrutar de una para la Definitive Edition, que incluía el DLC).

Por suerte, esta vez sí que podremos disfrutar de una edición física. De hecho, habrá dos: una estándar que costará 30 euros y otra coleccionista exclusiva de tiendas Game que, por 50 euros, añadirá un libro de arte, la banda sonora en formato digital, un CD con composiciones de piano y una caja especial. Eso sí, de momento, está agotada y no está claro que se vayan a poner más unidades en reserva.

Impresiones de Ori and the Will of the Wisps

En todo caso, quienes no sean materialistas podrán disfrutar del juego con el Xbox Game Pass desde el primer día, como es normal general en los exclusivos de Microsoft. En relación con el servicio de suscripción de la compañía de Redmond, intentamos sonsacar a Daniel Smith sobre el beneficio que les reporta a los estudios dar ‘gratis’ sus juegos en alquiler, en detrimento de las ventas tradicionales, pero lo único que conseguimos sacarle fue que “Game Pass elimina la potencial barrera que puede ser el precio de un juego para los usuarios”. Al menos de momento, este aspecto, que será clave en el sector en los próximos años, seguirá siendo un misterio…

Lo que sí es vox pópuli es que Ori and the Will of the Wisps será uno de los grandes nombres de este 2020. Sus dos primeras horas nos han dejado embelesados y, al mismo tiempo, con el corazón en un puño. No vemos la hora de que sea 11 de marzo y se haga su voluntad, así en la tierra (Ori mediante) como en el cielo (Ku mediante). Lo que no sabemos es si nos hará llorar de alegría o de tristeza.

Fuente: Hobbyconsolas.com

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